Una alimentación equilibrada ayuda a cuidar la energía, la masa muscular y la salud durante el proceso de pérdida de peso. No hace falta convertir cada comida en una lista de prohibiciones.
Priorizá comidas que puedas mantener
Un plan útil incluye fuentes de proteína, vegetales, frutas, agua y porciones ajustadas a las necesidades de cada persona. La elección exacta depende de la salud, la rutina y las preferencias del paciente.
Comé despacio y observá la saciedad
Cuando el apetito cambia, comer rápido o insistir en una porción grande puede aumentar el malestar. Servir porciones menores, masticar con calma y observar cómo el cuerpo responde puede ayudar.
No descuides la hidratación
Beber líquidos a lo largo del día es importante, especialmente si existe náusea, vómito o menor consumo de alimentos. La deshidratación necesita atención y no debe ser tratada como algo normal.
El objetivo no es seguir una dieta perfecta por algunos días. Es construir una forma de comer que cuide tu salud y pueda continuar después de alcanzar la meta.
